viernes, 9 de noviembre de 2012

Plebiscito de 1988



El Plebiscito Nacional de 1988 fue un referéndum realizado en Chile el 5 de octubre de 1988, durante el Régimen Militar. Este plebiscito se realizó en aplicación de las disposiciones transitorias (27 a 29) de la Constitución Política de 1980, para decidir si Augusto Pinochet seguiría como presidente del país hasta 1997. El resultado fue de 44,01% por el «Sí» y 55,99% por el «No». El universo electoral habilitado para votar ascendió a 7.435.913 personas.
El triunfo del «No» significó, conforme a las disposiciones transitorias de la Constitución, la convocatoria de elecciones democráticas conjuntas de presidente y parlamentarios al año siguiente, que conducirían al fin de la dictadura y el comienzo del periodo conocido como transición a la democracia.
Lo curioso es que a 20 años de desgobiernos concertacionistas  desaparece ese Plebiscito para decir No a la corrupción,  No al abuso de poder,  No al nepotismo con clanes familiares y agencias de empleos al servicio de las familias haciendo usufructo privilegiado en los cargos públicos que son patrimonio de cualquier ciudadano que cuente con la capacidad y providad para ejercer un cargo público.  No a la entrega de grandes recursos de los chilenos al mejor postor como el Cobre,  Ferrocarriles del Estado y sus Vías .  Desmantelamiento de sus materiales y equipos.  Territorios en el Sur de Chile quedando el país cortado y dividido en dos,  entrega del 83% de los recursos hidricos permitiendo con ello la instalación de represas en la Patagonia destruyendo las aguas más limplias del mundo;   una reserva del recurso cuya necesidad es ya una realidad que en esta parte del mundo no se respetaron las plegarias de los ahora chilenos sin voz por no contar con un plebiscito para poder evitarlo desmenbrado de la Carta Fundamental.

Hoy día estos grupos  políticos que hicieron de Chile presa del oportunismo seguramente estarán afilando sus cuchillos para repetirse un nuevo período para continuar su plan de apoderamiento de lo más sagrado que a todos los chilenos nos pertenece y que en un momento de desesperación por deshacernos de una dictadura cruel le entregáramos la confianza de un país a puertas cerradas y con llave en manos para que hagan y deshagan con todo lo que hay dentro continuando por terminar con  sus exíguas riquezas tanto Patrimoniales como Naturales.
El compositor del canto del No debiera estar muy arrepentido y si lo dedicó con toda su alma dudaría  en repetirlo. "Chile la alegría ya viene" que a estas altura de la corrupción bien podría llamarse "Chile la tristeza llegó" y un rotundo No para los corruptos.  DonRahueOpín.

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